Las señales más habituales son una disminución anormal del nivel de agua (si necesitas rellenarla más de lo normal), la aparición de humedades o charcos alrededor, grietas visibles o un aumento considerable en el consumo de agua.
No siempre. Utilizamos técnicas modernas como cámaras térmicas y detectores acústicos profesionales que nos permiten localizar con precisión las fugas, incluso las internas, sin necesidad de realizar excavaciones o trabajos invasivos.
Reparar una fuga rápidamente te permite un ahorro económico inmediato en el consumo de agua y, lo más importante, previene daños estructurales en la piscina y tu propiedad, que a largo plazo serían mucho más costosos de reparar.